Manifiesto rancio

si llegaste por casualidad, NO TIENES PERMISO DE ESTAR AQUÍ: te pido de la manera más atenta abandonar este blog.

Este espacio ficticio ha sido creado por una necesidad humana y creativa de tener dónde purgar mis vainas. No creo en la psicología, por eso no pienso pagarle a alguien por un derecho que merezco por formar parte de la humanidad: ser escuchado. En mi credo personal existe el desdoblamiento, y el hecho de escribir aquí me da la certeza de que mi otro yo del fututo no lejano (una semana, unos días, nuevos traumas) está haciendo crecer y sanar las heridas del yo del presente que escribe.

Como escribió mi crush Ramón López Velarde: "Anacrónicamente, absurdamente" vivimos en la era de la soledad, donde es necesario gestionar la propia humanidad con la justa medida de no provocar pena ajena. Algunos harán deportes, otros se enamoran, algunos hacen libros o estudian posgrados, otros corren maratones, compran ropa, viajan o toman matcha. Hay quienes se exponen en las redes sociales. Quisiera tener la energía para sacar los demonios en el gym o andando de fiesta en fiesta, yo no elegí mi disposición a los vómitos verbales.

"Retazos de una vida rancia" es un diario virtual donde se ponen cosas que se eligen estratégicamente: no es un borrador donde pongo mis secretos, pero si llegaste hasta aquí exijo discreción de tu parte. Sigo confiando en el poder de la escritura manual, este no es el único lugar donde escribo. Si estás aquí con mi permiso (mala suerte), tampoco creas que lo que encuentres es verdad o son mis firmes creencias; solo estoy documentando mi descenso a la locura por los valles del desempleo.

Atentamente: K

Dudas, quejas, sugerencias, aclaraciones, comentarios, invitaciones formales a duelos, o colaborar con escritos rancios, mándame un correo a pilolezzca@hotmail.com

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